Las noticias falsas también son una falta de transparencia

Desde que salió a la luz pública que el gobierno ruso interfirió en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre del 2016, el término “fake news” ha estado en boca de todos. Las noticias falsas se han convertido en un “trending topic” que con el paso del tiempo coge más vuelo y nos obliga a plantearnos cómo podemos prevenir que este mal se siga regando.

Una noticia falsa busca desinformar, confundir o promover un mensaje dañino al lector. Pero ese no es el problema mayor al que se enfrenta la audiencia expuesta a esta plaga. Más allá del constante bombardeo de este tipo de contenido, la clave de que se sigan regando las noticias falsas es que la audiencia no sabe diferenciar la noticia falsa de la verídica.

Hay diferentes tipos de noticias falsas. La gama es extensa, desde noticias políticas, que tocan temas como el acontecimiento de Brexit o las elecciones presidenciales de Estados Unidos, o la noticia viral, una noticia que resulta surrealista y cuyo propósito primordial es que la audiencia entre a la página y aumenten sus seguidores.

¿Cómo entonces se identifican las noticias falsas? Se han hecho varios estudios sobre las redes sociales y su uso, pero nunca se ha medido qué relación guardan las redes sociales con la publicación de las noticias falsas. Sin embargo, a pesar de dónde se publiquen (si en los medios tradicionales o en la web), se puede saber o tener “un buen olfato” para distinguir lo cierto de lo falso.

Primero, se deben dudar las fuentes del que publica la noticia, especialmente si no las identifica. Otras dos maneras de identificar noticias falsas es verificando el URL de la noticia con atención, ya que los portales que publican noticias falsas se caracterizan por copiar los URL de portales legítimos para hacer las noticias lucir verídicas, y dudar de la calidad de las fotos.

Otro punto importante es dudar siempre de los titulares. Si los titulares son llamativos, están escritos en mayúsculas y con signos de exclamación, es muy probable que la noticia sea falsa. También tener incontables errores ortográficos, que el formato sea poco común o tener diseños extraños debe levantarte bandera roja como lector.

Si el lector es realmente observador, el orden cronológico le deja saber si la noticia es falsa o cierta. El orden cronológico de la noticia puede que no tenga sentido, parecer ilógico o estar alterada la fecha de todos los eventos.

Pero, ¿qué tiene esto que ver con transparencia o rendición de cuentas? El que existan espacios que se dediquen a divulgar notas falsas atenta contra el derecho al acceso a la información. ¿Acaso no tenemos el derecho a estar informados y que se nos brinde información de calidad, verídica y que aporte positivamente a la formación del ciudadano? ¿No es también responsabilidad del periodista cerciorarse de que lo que va a publicar sea para el bien común de la audiencia?

Promovamos la publicación de contenido de calidad y exijámosles a los medios transparencia y honradez.

Por: Laura Ramos

Laura Ramos es estudiante de periodismo. Estuvo con nosotros en EA los últimos meses haciendo su práctica de escuela graduada. Recientemente la despedimos pues se fue a hacer otra pasantía en las oficinas centrales de CNN. Al cumplirse un año de la toma de posesión del actual presidente de Estados Unidos, compartimos esta entrada de blog que ella hizo acerca de los ya famosos ‘Fake News’ . ¡Éxito en Atlanta y en tu carrera, Laura! Te esperamos pronto en tu País.

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