La seguridad alimentaria constituye uno de los principales indicadores del bienestar social y económico de una población. En Puerto Rico, una década después de la publicación del primer estudio representativo sobre este tema realizado por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR), Espacios Abiertos presenta una nueva medición con el propósito de actualizar la información disponible, identificar los factores asociados a la inseguridad alimentaria y ofrecer evidencia que fortalezca el diseño de políticas públicas e intervenciones comunitarias. Aunque los resultados de este informe no pueden compararse de manera directa con el estudio publicado en 2019 debido a diferencias metodológicas, la estimación actual constituye un referente importante para comprender la evolución de la seguridad alimentaria en un contexto marcado por la crisis fiscal, los huracanes Irma y María, la secuencia sísmica, la pandemia de COVID-19 y el aumento sostenido en el costo de los alimentos.
El estudio se realizó mediante una encuesta representativa de la población adulta residente en Puerto Rico. Se entrevistaron 1,416 personas en las siete regiones de salud del país, según definidas por el Departamento de Salud de Puerto Rico, utilizando como base metodológica el módulo de seis preguntas del Informe de Seguridad Alimentaria de Puerto Rico del IEPR. Este diseño permite clasificar a la población según su nivel de seguridad alimentaria (alta, baja o muy baja) y establecer un referente con investigaciones previas. Este informe considera que tener un nivel de seguridad alimentaria baja o muy baja representa algún grado de inseguridad alimentaria.
Principales hallazgos
- El 40.8% de la población adulta en Puerto Rico presenta algún grado de inseguridad alimentaria (cuatro de cada diez adultos), de los cuales el 30.5% corresponde a seguridad alimentaria baja y el 10.3% a seguridad alimentaria muy baja.
- Más de la mitad de los hogares (53.6%) reportó ingresos anuales inferiores a $25,000 (el umbral de pobreza para una familia de tres), y un 61.0% indicó tener dificultades para cubrir sus gastos mensuales. Además, cerca de tres de cada cuatro personas señalaron que la inflación y el aumento en el costo de los alimentos han reducido su capacidad de compra.
- El 51.9% de la población experimenta algún grado de dificultad para acceder a alimentos saludables. Entre quienes reportaron dificultades, el alto costo de los alimentos nutritivos fue identificado como la principal barrera para mantener una alimentación saludable.
- Las experiencias más frecuentes de inseguridad alimentaria estuvieron relacionadas con la preocupación por la disponibilidad de alimentos y la imposibilidad de mantener una alimentación balanceada. El 46.7% indicó que los alimentos en su hogar no duraron lo suficiente antes de poder comprar más y el 43.4% reportó no haber podido consumir comidas balanceadas por falta de dinero.
- Cerca de una de cada cinco personas (19.7%) tuvo que reducir la cantidad de alimentos consumidos o dejar de comer alguna comida por razones económicas y 4.5% reportó haber pasado un día completo sin comer por falta de dinero durante el último año.
- Aproximadamente siete de cada diez personas (73.6%) que enfrentaron limitaciones económicas para alimentarse indicaron que estas situaciones ocurrieron durante más de dos meses del año, lo que evidencia que no se trata de episodios aislados, sino de condiciones persistentes.
- Cerca de seis de cada diez personas (59.0%) participantes del Programa de Asistencia Nutricional experimentaron algún nivel de inseguridad alimentaria
- La inseguridad alimentaria mantiene una estrecha relación con las condiciones económicas de los hogares y continúa representando un desafío importante para la salud, el bienestar y la calidad de vida de la población puertorriqueña.
Recomendaciones
- Desarrollar un marco integrado para la seguridad alimentaria nutricional, fortaleciendo la generación y monitoreo de datos, institucionalizando la medición periódica de la inseguridad alimentaria y promoviendo la coordinación entre sectores de la sociedad para apoyar la formulación de políticas públicas basadas en evidencia.
- Fortalecer un sistema alimentario resiliente e integrado, impulsando la resiliencia de la cadena de suministro, la producción y distribución local de alimentos, la modernización del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) y el desarrollo de sistemas de información que mejoren la capacidad de respuesta ante emergencias y el acceso a alimentos saludables.
- Invertir esfuerzos en la coordinación de política pública sobre seguridad alimentaria nutricional, priorizando intervenciones para las poblaciones más vulnerables, adoptando el derecho a la alimentación como principio rector y estableciendo una estrategia interagencial y multisectorial con metas e indicadores compartidos.
Puede leer el informe en el siguiente enlace: Informe Seguridad Alimentaria Puerto Rico
