El Crédito por Trabajo (EITC, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una de las herramientas más importantes para reducir la pobreza laboral en Puerto Rico. Desde su expansión en 2021, este beneficio ha demostrado impacto directo en los ingresos de cientos de miles de familias trabajadoras. Sin embargo, una decisión reciente de la Junta de Control Fiscal amenaza con debilitar su alcance.
En octubre de 2025 la Junta de Supervisón Fiscal notificó al Departamento de Hacienda de Puerto Rico que rechazaba el ajuste por inflación al Crédito por Trabajo para este año contributivo. La Junta argumenta que este ajuste de $72 millones adicionales es contrario al plan fiscal certificado por no estar incluído en el presupuesto corriente.
Aunque pueda parecer un asunto técnico o presupuestario, el resultado es claro: negar el ajuste por inflación no es neutral. Mantener el crédito nominal fijo mientras aumenta el costo de vida implica una pérdida real de poder adquisitivo. En otras palabras, congelar el crédito es recortarlo.
Entonces, ¿Qué está en juego?
En el recién publicado informe, La denegación del ajuste por inflación del crédito por trabajo en Puerto Rico y sus efectos en la pobreza, Espacios Abiertos documenta que:
- En 2024, el valor promedio del crédito aumentó a $1,974, un incremento de 5.4% respecto a 2023.
- Tomando como referencia la mediana de ingresos por hogar en Puerto Rico ($25,096), el crédito promedio representa un 9% del ingreso anual del hogar, una proporción considerable para familias de bajos ingresos.
- Además, el número de hogares que reclamaron el crédito aumentó a 734,619, casi 6 de cada 10 hogares que radicaron planillas el ciclo contributivo anterior.
Ese alcance explica por qué cualquier reducción, aunque sea “indirecta”, tiene efectos medibles sobre la pobreza en la isla.
El Crédito por Trabajo reduce la pobreza
Puerto Rico enfrenta una realidad persistente de desigualdad. La tasa de pobreza se mantiene históricamente alta y, según los últimos datos disponibles, alcanza 41.6%.
Esto significa que las políticas públicas que apoyan el trabajo y elevan los ingresos disponibles no son opcionales: son esenciales. Por eso, en este informe, Espacios Abiertos analiza una pregunta central: ¿cuántas personas logran salir de la pobreza gracias al Crédito por Trabajo y cuántas dejarán de hacerlo si se reduce su valor real por inflación? A partir de datos administrativos del Departamento de Hacienda, el informe estima que 136,990 personas cruzaron el umbral de pobreza federal gracias al Crédito por Trabajo.
Esto confirma un punto clave, el crédito no solo ayuda a “aliviar” el presupuesto familiar, sino que cambia materialmente la condición económica de decenas de miles de personas.
El análisis muestra que aumentar o recortar la inversión cambia directamente cuántas personas logran superar el umbral. Por ejemplo:
- Con una inversión adicional de $400 millones, el número de personas que superarían el umbral subiría a 176,043.
- Con un recorte de $400 millones, esa cifra bajaría a 92,021.
El no ajustar por inflación entonces, podría representar que 7,475 personas adicionales permanezcan por debajo del umbral de pobreza federal debido a la decisión de la Junta de Control Fiscal.
En términos prácticos, 7,475 vidas no son un “margen”, son miles de hogares que pierden capacidad real para cubrir necesidades básicas.
¿Por qué debemos fortalecer el Crédito por Trabajo?
En los pasados años, el Crédito por Trabajo (EITC) se ha convertido en la piedra angular de las campañas de radicación de planillas en Puerto Rico, al representar uno de los beneficios más importantes para las familias trabajadoras de ingresos bajos y moderados. Desde su expansión en 2021, el crédito no solo ha incentivado la radicación de planillas, sino que también ha servido como un mecanismo directo para fortalecer el ingreso disponible en los hogares, particularmente en un contexto de alto costo de vida y niveles persistentes de pobreza.
La decisión de negar el ajuste por inflación del Crédito por Trabajo no es un detalle técnico o un simple ajuste en caja, es un cambio con efectos medibles en la vida de miles de personas. En un país donde la pobreza sigue siendo una emergencia estructural, reducir una de las herramientas más efectivas para combatirla es una decisión regresiva.
Desde Espacios Abiertos reiteramos que la política fiscal debe responder a la evidencia y al bienestar de la población. Ajustar por inflación no es un lujo, es proteger el valor real de un beneficio que sostiene a quienes trabajan y aún así viven al borde de la pobreza.
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